Salud Pública
Salarios reales bajo Milei: cuánto perdieron los trabajadores frente al ajuste

Datos clave
- Salario real privado registrado: caída cercana al 6% en 2024 (INDEC-CIFRA)
- Salario real estatal: pérdida superior al 15% interanual (CIFRA-CTA)
- Canasta básica alimentaria: aumento acumulado mayor al 200% interanual (INDEC)
- Devaluación de diciembre 2023: 118% en una sola jornada (BCRA)
- Pobreza: superó el 52% en el primer semestre 2024 (INDEC-EPH)
Cuánto cayó el salario real de los trabajadores argentinos durante el primer año de Milei
Durante el primer año de gestión de Javier Milei, el salario real de los trabajadores registrados del sector privado cayó cerca de 6% y el de los estatales más de 15%, según datos del INDEC y del centro CIFRA-CTA. La devaluación de diciembre de 2023 y la desregulación de precios provocaron una pérdida de poder adquisitivo que la canasta básica alimentaria, con aumentos superiores al 200% interanual, profundizó especialmente en los hogares de menores ingresos.
La foto de diciembre: una devaluación que licuó bolsillos
El 13 de diciembre de 2023, apenas asumido, el ministro Luis Caputo anunció una devaluación del peso del 118% en una sola jornada, llevando el dólar oficial de 366 a 800 pesos. La medida, presentada como "sinceramiento", se tradujo casi de inmediato en un salto de precios: la inflación de diciembre cerró en 25,5% mensual y la de enero en 20,6%, según el IPC del INDEC.
El problema no fue solo la magnitud sino la asimetría. Mientras los precios se ajustaban por hora, las paritarias quedaron corriendo detrás. En los primeros meses, prácticamente ningún gremio pudo cerrar acuerdos que igualaran la inflación acumulada, y el poder de compra de los salarios se derrumbó en semanas lo que había costado años recuperar.
Esta secuencia no es novedosa en la historia argentina reciente. Como analizamos en Del thatcherismo al mileísmo: por qué el modelo neoliberal fracasa, el manual de shock devaluatorio + apertura + ajuste fiscal siempre transfiere ingresos de los asalariados a los sectores concentrados.
Los números finos: qué dice el INDEC y qué dice CIFRA
El Índice de Salarios del INDEC muestra que, medido contra el IPC, el salario registrado privado perdió alrededor de 6% en términos reales entre noviembre de 2023 y mediados de 2024. El sector público, congelado por decisión política del Ejecutivo, retrocedió más del 15%. Los trabajadores no registrados —el eslabón más débil— sufrieron caídas todavía mayores, con estimaciones que rondan el 20%.
El CIFRA-CTA desagrega el dato: la masa salarial total (salario por cantidad de trabajadores) cayó cerca del 12% interanual en el primer semestre de 2024. Es decir, no solo cobran menos: hay menos gente cobrando, porque el empleo registrado se contrajo en más de 170.000 puestos según datos del Ministerio de Trabajo.
Algunos indicadores clave para dimensionar la caída:
- Salario mínimo, vital y móvil: perdió más del 30% de poder adquisitivo real desde noviembre 2023.
- Jubilación mínima: aun con el bono, quedó por debajo de la canasta básica del jubilado que mide la Defensoría de la Tercera Edad.
- Empleo público: más de 30.000 despidos acumulados en el Estado nacional según ATE.
- Empleo privado formal: retroceso en construcción, industria y comercio, sectores mano de obra intensiva.
La canasta básica: el precio real del ajuste
El dato que mejor explica por qué el ajuste "se siente" tanto es la evolución de la canasta básica. Según el INDEC, la Canasta Básica Alimentaria (CBA) —la línea de indigencia— y la Canasta Básica Total (CBT) —la línea de pobreza— acumularon aumentos superiores al 200% interanual durante 2024, empujadas por alimentos, tarifas de servicios (luz, gas, agua) y transporte.
En términos concretos: una familia tipo necesitó en promedio más de un millón de pesos por mes para no caer bajo la línea de pobreza durante buena parte del año. Con salarios medios registrados que se ubicaban muy por debajo de ese piso, el resultado estadístico era inevitable. La pobreza medida por ingresos superó el 52% en el primer semestre 2024, el peor registro en dos décadas.
Y acá hay que decirlo con todas las letras: no es un fenómeno climático. Como mostramos en 1,9% de inflación: el número que oculta lo que pagás en el super, la desaceleración del IPC en la segunda mitad del año se apoyó en el retraso deliberado de tarifas, del dólar y —sobre todo— del salario. Bajar la inflación pisando ingresos no es un logro macroeconómico: es una redistribución regresiva.
Del bolsillo al hospital: el impacto sanitario del salario licuado
La salud pública es la primera víctima silenciosa de la caída salarial. Cuando el ingreso no alcanza, lo primero que se posterga son los gastos considerados "aplazables": el turno con el especialista, el medicamento crónico, el tratamiento odontológico, el estudio de control. Un estudio de la Universidad ISALUD durante 2024 detectó que aumentó significativamente el porcentaje de hogares que declaró haber dejado de comprar medicamentos por razones económicas.
A esto se suma la desregulación del sistema. Como desarrollamos en Impacto de la desregulación en el acceso a la salud: un sistema fracturado, la liberación de cuotas de prepagas por DNU 70/2023 provocó aumentos acumulados superiores al 150% en pocos meses, expulsando a miles de afiliados hacia PAMI, obras sociales sindicales saturadas o directamente al sistema público, que a su vez sufre recortes presupuestarios reales.
El círculo es perverso: menos salario real → menos capacidad de sostener cobertura privada → más demanda sobre hospitales públicos → hospitales con presupuesto licuado por inflación. El ajuste no "achica el Estado": traslada el costo a la salud de la gente. Y como advertimos en Ajuste económico y salud mental: la epidemia silenciosa argentina, el impacto en consultas por ansiedad, depresión y consumo problemático ya es medible.
Quiénes ganan cuando el salario pierde
No todos pierden. Los balances 2024 de los grandes bancos, energéticas y agroexportadoras mostraron ganancias récord en dólares. La brecha cambiaria comprimida, la baja del impuesto PAIS para importadores, la eliminación de retenciones a ciertos productos y la liberación de precios operaron como una transferencia directa desde los asalariados hacia los sectores concentrados.
El economista Emmanuel Álvarez Agis lo sintetizó con crudeza: "Este no es un plan de estabilización, es un plan de transferencia de ingresos". Los datos lo confirman. La participación de los salarios en el PBI, que durante los gobiernos kirchneristas había llegado a superar el 50%, se ubica hoy en torno al 40% o menos, según estimaciones de CIFRA y del Instituto de Trabajo y Economía de la Fundación Germán Abdala.
Es la misma lógica que denunciamos en 13.000 millones regalados: el modelo que premia al agro y castiga al pueblo: mientras a los trabajadores se les pide "esfuerzo" y "paciencia", a los sectores dominantes se les entregan beneficios fiscales, desregulaciones y garantías cambiarias.
El horizonte: recuperación tramposa y piso bajo
El Gobierno festeja que, desde el piso de marzo-abril de 2024, los salarios reales empezaron a recuperarse levemente. Es cierto en los promedios, pero la trampa estadística está en el punto de comparación: se recupera contra un piso históricamente bajo, no contra los niveles previos. Al ritmo actual, y sin cambios en la política de ingresos, recuperar el poder adquisitivo de noviembre 2023 podría tomar dos o tres años en el sector privado registrado, y muchísimo más en el sector público y no registrado.
Mientras tanto, la deuda de las familias se dispara. Los datos del BCRA muestran un crecimiento sostenido en el uso de tarjetas de crédito para gastos corrientes —comida, medicamentos, servicios— y un aumento de la morosidad en el sistema financiero. Vivir a crédito no es recuperación: es postergación del ajuste que ya ocurrió.
El debate de fondo, entonces, no es si la inflación baja o sube un punto. Es si un país puede sostener un modelo económico donde el trabajo vale cada vez menos y la especulación cada vez más. La respuesta histórica argentina —desde el peronismo original hasta las experiencias más recientes— es clara: sin salarios que alcancen, no hay mercado interno, no hay salud pública sostenible y no hay proyecto de país.
Relacionado: El plan de deuda de Caputo: soberanía en venta al mejor postor — otra mirada sobre el mismo tema.
Fuentes citadas
- INDEC - Índice de Salarios — Serie oficial de variación del salario registrado privado, público y no registrado.
- CIFRA-CTA — Centro de Investigación y Formación de la República Argentina, análisis de masa salarial e ingresos.
- INDEC - Incidencia de la pobreza — Informe técnico oficial sobre pobreza e indigencia por ingresos, primer semestre 2024.
- Banco Central de la República Argentina — Estadísticas monetarias, cambiarias y de crédito al sector privado.
- Universidad ISALUD — Estudios sobre acceso a medicamentos y cobertura en salud durante 2024.



