Salud Pública
Salario mínimo en Argentina hoy: la cifra que no alcanza ni para comer
Datos clave
- SMVM vigente: $322.200 brutos mensuales desde noviembre 2024 (Resolución del Ejecutivo)
- Canasta Básica Total familia tipo: superó $1.000.000 mensuales (INDEC)
- Pérdida real del SMVM: más del 30% desde diciembre 2023 (CIFRA-CTA)
- Consejo del Salario: convocado sin acuerdo, Gobierno fija por decreto (Ministerio de Capital Humano)
- Trabajo informal: alrededor del 42% de los ocupados sin aportes (INDEC, EPH 2024)
Cuánto es el salario mínimo en Argentina hoy y alcanza para cubrir la canasta básica
El Salario Mínimo, Vital y Móvil en Argentina fue fijado por decreto del Poder Ejecutivo en $322.200 brutos mensuales a partir de noviembre de 2024, tras el fracaso del Consejo del Salario. Esa cifra equivale a menos de un tercio de la Canasta Básica Total, que según INDEC superó el $1.000.000 para una familia tipo de cuatro integrantes. En términos reales, el SMVM perdió más del 30% de poder adquisitivo desde diciembre de 2023.
Qué es el Salario Mínimo, Vital y Móvil y cómo se fija
El SMVM está definido en el artículo 116 de la Ley de Contrato de Trabajo como la menor remuneración que debe percibir en efectivo un trabajador sin cargas de familia por su jornada legal, de modo que le asegure "alimentación adecuada, vivienda digna, educación, vestuario, asistencia sanitaria, transporte y esparcimiento, vacaciones y previsión". No es un número técnico: es un piso civilizatorio.
Se fija en el Consejo Nacional del Empleo, la Productividad y el Salario Mínimo, Vital y Móvil, un ámbito tripartito donde se sientan representantes del Estado, de las centrales sindicales (CGT, CTA) y de las cámaras empresarias. Cuando hay acuerdo, el valor sale por resolución. Cuando no lo hay —como viene ocurriendo bajo la gestión Milei— el Poder Ejecutivo lo fija por decreto, imponiendo el número que considera.
En la práctica, desde diciembre de 2023 el Consejo se convirtió en una formalidad. Las últimas reuniones terminaron sin consenso: los sindicatos pidieron recomposiciones acordes a la inflación acumulada y el Gobierno, respaldado por las cámaras empresarias, convalidó aumentos muy por debajo. El resultado es un salario mínimo que corre siempre detrás de los precios.
La cifra oficial: $322.200 brutos y lo que queda en el bolsillo
Según la última resolución, el SMVM vigente es de $322.200 brutos para la jornada completa (equivalente a unos $1.610 por hora). De ese bruto hay que descontar aportes jubilatorios, obra social y PAMI: el neto en mano queda alrededor de $267.000 mensuales, dependiendo del convenio.
Para dimensionar: ese mismo mes, según el INDEC, una familia tipo necesitó más de $1.000.000 para no caer bajo la línea de pobreza y alrededor de $470.000 para no caer bajo la línea de indigencia. Es decir: un trabajador que cobra el SMVM completo, solo, sin hijos, no logra cubrir ni siquiera su propia canasta alimentaria ampliada. Si tiene familia a cargo, la ecuación es directamente imposible.
Este desacople no es nuevo, pero sí se profundizó. Durante la década 2003-2015, el SMVM llegó a cubrir más de una Canasta Básica Alimentaria para un adulto equivalente. Hoy, de acuerdo con estimaciones de CIFRA-CTA y del Instituto Patria, el poder de compra real del salario mínimo retrocedió a niveles comparables a los peores momentos de la crisis de 2001-2002.
Por qué el salario mínimo es también un problema de salud pública
Acá es donde conviene salir del casillero estrictamente económico. Un salario que no alcanza para comer, pagar el alquiler y comprar remedios es un determinante social de la salud. Lo dice la Organización Mundial de la Salud y lo dice la experiencia argentina: donde cae el ingreso, sube la morbilidad, se posponen controles, se abandona tratamientos crónicos y se come peor.
La Universidad Católica Argentina (ODSA-UCA) viene midiendo cómo el ajuste 2024 derivó en aumento de la inseguridad alimentaria, especialmente en hogares con niños. Cuando el jefe o jefa de hogar cobra el mínimo, la primera variable de ajuste doméstico es la proteína animal, después las frutas y verduras, y finalmente los medicamentos no urgentes. Para entender el vínculo estructural, vale repasar qué es la salud pública en Argentina como derecho y no como mercancía.
El hospital público termina absorbiendo esa deuda social: más consultas por hipertensión descompensada, más diabéticos sin insulina al día, más embarazos con controles tardíos. El salario mínimo bajo no es un dato de la planilla salarial: es un dato epidemiológico.
La licuación como política: paritarias intervenidas y techos de hecho
El Gobierno nacional sostiene públicamente que no fija paritarias. En los hechos, el Ministerio de Capital Humano no homologa acuerdos que superen determinados techos, obligando a sindicatos a renegociar a la baja. Es la misma lógica que viene denunciando la economía heterodoxa desde hace décadas: ajustar vía precios relativos, licuando salarios en lugar de bajar márgenes.
Como analizamos en Martínez y el ajuste: una crítica desde la economía heterodoxa, este esquema no es casual sino un modelo de redistribución regresiva. Mientras los salarios se licúan, los sectores concentrados —energía, bancos, agroexportadores— acumulan ganancias extraordinarias. Lo documentamos también en el ajuste que concentra la riqueza y empobrece al pueblo.
El combo se completa con la informalidad. Según la EPH del INDEC, alrededor del 42% de los trabajadores ocupados no tiene aportes. Para ese universo, el SMVM funciona apenas como referencia simbólica: changarines, monotributistas forzados, repartidores de apps y empleadas de casas particulares cobran, en promedio, por debajo del mínimo legal. El fenómeno lo trabajamos en profundidad en trabajo informal en Argentina.
Qué dicen los sindicatos y qué proponen las organizaciones sociales
La CGT, las dos CTA y los movimientos de la economía popular vienen reclamando una recomposición de emergencia. Las propuestas sobre la mesa en las últimas reuniones del Consejo del Salario incluyeron:
- Llevar el SMVM a un valor equivalente a la Canasta Básica Total para un adulto, en torno a $500.000 netos como piso inmediato.
- Establecer una cláusula gatillo automática vinculada al IPC, para evitar la pérdida permanente contra la inflación.
- Reconocer el SMVM como referencia obligatoria para prestaciones sociales (AUH, Potenciar Trabajo, becas), hoy desacopladas.
- Reabrir paritarias libres sin techos administrativos impuestos por el Ejecutivo.
Estas propuestas fueron sistemáticamente rechazadas por la representación empresaria y el Gobierno. El argumento oficial es que un aumento del SMVM "destruiría empleo formal". La evidencia histórica argentina —y la literatura internacional desde los trabajos de Card y Krueger— muestra que subas moderadas y planificadas del salario mínimo no destruyen empleo neto y sí mejoran la demanda interna.
El contexto macro: inflación, dólar y endeudamiento
No se puede hablar de salario mínimo sin hablar del régimen macroeconómico que lo contiene. La inflación acumulada 2024 cerró por encima del 117% según datos del INDEC, con fuerte impacto en alimentos y servicios regulados. La devaluación de diciembre de 2023 (más del 100% de un día para el otro) fue el shock inicial que licuó salarios y jubilaciones de un plumazo.
Sobre ese piso devaluado, los aumentos nominales que fue otorgando el Gobierno al SMVM apenas sirvieron para no perder más. La recomposición real nunca llegó. En paralelo, el acuerdo con el FMI y la nueva ola de endeudamiento —tema que trabajamos en la trampa del endeudamiento externo con Milei— condiciona cualquier política de ingresos: cada dólar que se va en intereses es un peso que no vuelve al bolsillo del trabajador.
La pregunta de fondo no es técnica, es política: ¿para qué modelo de país sirve un salario mínimo que no permite comer? La respuesta de Perón, hace casi ochenta años, sigue siendo incómoda para los que hoy manejan la motosierra: no hay comunidad organizada sin trabajador bien pago.
Qué mirar en los próximos meses
El Consejo del Salario debería volver a reunirse para discutir el valor del SMVM del primer trimestre 2025. Las variables clave a seguir son tres: el número que fije el Ejecutivo si no hay acuerdo, la evolución de la Canasta Básica Total que publica INDEC mes a mes, y la relación entre el SMVM y las prestaciones sociales que estaban enganchadas a él.
También hay que seguir el pulso de la calle. Como relevamos en la cobertura de la movilización al Congreso, la paciencia social tiene un límite y los indicadores de conflictividad laboral vienen en ascenso sostenido desde mediados de 2024.
Mientras tanto, millones de familias argentinas resuelven la ecuación imposible todos los meses: estirar un ingreso que no da, elegir entre la luz y el remedio, mandar a los pibes al comedor. El salario mínimo de hoy no es una estadística: es la fotografía más honesta del modelo en curso.
Relacionado: Salario Mínimo en Argentina: Proyecciones y Realidades para Mayo 2026 — otra mirada sobre el mismo tema.
Fuentes citadas
- INDEC - Canasta Básica Total y Alimentaria — Serie oficial de valores de CBA y CBT utilizada para líneas de pobreza e indigencia.
- Consejo Nacional del Salario Mínimo - Ministerio de Capital Humano — Resoluciones oficiales del SMVM y actas del Consejo tripartito.
- CIFRA-CTA — Centro de investigación de la CTA que publica informes periódicos sobre evolución del salario real y distribución del ingreso.
- INDEC - Encuesta Permanente de Hogares — Fuente oficial para datos de empleo registrado, informalidad y distribución del ingreso.
- ODSA-UCA Observatorio de la Deuda Social — Mediciones de pobreza multidimensional e inseguridad alimentaria en hogares argentinos.